La biometría, clave para mejorar la experiencia de usuario

Alicio

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El usuario final es cada vez más exigente. Por eso, las empresas que quieran seguir en el mercado han de poner a su disposición soluciones que satisfagan sus inquietudes.

Fácil de decir, pero difícil de implementar, ¿eh? Te contamos cómo la biometría se puede convertir en tu aliado.

¿Cómo la biometría mejora la experiencia de usuario?

En la actualidad, la personalización del trato con el cliente determina el éxito del negocio. Las empresas que sobreviven en el mercado tienen en común su foco en el cliente (por encima del producto). Saben que los clientes son el principal activo de la empresa y han de fidelizarlos como sea. Por eso, la mejora continua y optimización de la experiencia del cliente es prioritaria.

La tecnología está facilitando mucho esta tarea. Por ejemplo, hace unos años sería impensable crear una nueva cuenta bancaria desde el sofá de casa, pero ahora lo hacemos, de hecho, los usuarios se han adaptado muy bien a la comodidad que ofrecen estas nuevas opciones.

Claro que, aunque es bueno que existan funcionalidades nuevas, debemos ofrecer siempre una experiencia de usuario óptima sin descuidar la seguridad.

Es importante tratar de encontrar un equilibrio entre seguridad y experiencia del cliente digital. Es ahí donde la tecnología biométrica puede ayudar. De hecho, la biometría está cambiando la manera en la que las empresas interactúan y se relacionan con los clientes. Se trata de una tecnología diseñada para ampliar la experiencia del usuario, haciendo más fácil casi cualquier transacción (partiendo del cumplimiento legal y la protección del usuario).

En el campo concreto de la seguridad, la biometría se constituye como la herramienta que más eficazmente está haciendo frente a los crecientes casos de fraude de documentos y robo de identidad. Pero lo mejor de todo, además de la seguridad y eficiencia que ofrece, es su facilidad de uso. 

La biometría brinda facilidad de uso y seguridad

Primero porque permite identificar inequívocamente a cualquier persona a partir de sus características físicas, ya sea, la cara, la voz, el iris, etc. de forma veloz. 

Y, segundo, porque lo hace de forma inmediata y sin necesidad de “hacer nada”. La biometría se vale de lo que llevamos encima, no exige ningún tipo de requisito. Por eso, invita a su uso y mejora la experiencia de los clientes (hartos de que la tecnología no funcione de forma tan automática como en las películas). 

En este sentido, la rapidez y facilidad de ejecución de una acción reduce la fricción, entendida como la dificultad de acción durante una interacción con una organización. Y, por lo tanto, mejora la percepción del cliente, que siente la transacción como fluida y sencilla.  

La biometría elimina todos los problemas y molestias que supone el tener que identificarse o autenticarse (sobre todo, si implica contraseñas, clave pin, etc.). 

La autenticación sin contraseña a través de la biometría elimina la fricción para el usuario y le hace sentir en control de la situación (no necesita aprobaciones ni requisitos externos). 

En la actualidad, la biometría funciona mejor que nunca, en casi cualquier contexto. 

La biometría continúa mejorando nuestro día a día. Nos convertimos en nuestra contraseña para todo (el control de acceso a instalaciones a través del reconocimiento facial o la huella dactilar, la conducción de vehículos, la configuración de un espacio de trabajo, etc.).

La biometría está revolucionando cualquier situación en la que se requiera de una identificación.

¿Te ha quedado alguna duda sobre cómo la biometría puede mejorar encarecidamente la experiencia de los usuarios? Recuerda ponerte en manos de profesionales para realizar el cambio.

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